Hola a todos los que habitualmente leéis este humilde blog, y para los que realmente lo escribo:
Hoy hemos pasado todos los seguidores del equipo, posiblemente, el peor momento de esta temporada. Yo venía bastante preocupado con el partido que tenía que jugar mi pequeño, benjamín, contra el Ferriolense 'A', uno de los más fuertes de la categoría, y apenas había pensado en nuestro partido contra el Sencelles. Para nada quiero menospreciar a nuestro rival, pues realizó un partido más que digno y nos puso en dificultades como no lo había hecho antes ningún rival (creo recordar que ha sido hasta el momento el único rival con el que hemos ido perdiendo). Lo que ocurre es que, al igual que los chavales, nos vamos acostumbrando a lo bueno, y llega un momento en que quizá perdemos la perspectiva de las cosas: nada es fácil, y menos en fútbol.
Este partido nos demuestra que, si tú no juegas, no puedes ganar. Estuvimos durante los dos primeros cuartos, fuera del partido. Lentos, sin movimiento, sin ideas, agarrotados. Al rival, le bastaba con estar bien posicionado en defensa, para hacernos el partido imposible. Yo no podía dar crédito a lo que estaba presenciando, estaba creyendo vivir una pesadilla. Nada funcionaba correctamente: ¿quiénes eran aquellos niños de la camiseta a rayas, y que habían hecho con nuestros niños?. ¡Nos vamos al descanso, perdiendo 1-2! Veo pasar delante de mi a los técnicos muy muy serios. Algo no iba bien, pero la cara del mister me pareció que transmitía algo así como "esto lo voy a arreglar yo ahora en el vestuario".
En esto, que antes de comenzar el tercer cuarto, llegó Micky, el padre de Puerto. Me miraba atónito y me preguntó qué estaba pasando. Yo no tenía respuesta. Entonces vemos salir a los chicos, todos ellos muy serios. ¡Ahora metemos dos, y esto cambia por completo! - me comentó Micky, y así fue: por fin alguien había liberado a nuestros niños, que debían estar prisioneros en algún vestuario, y el partido ya no parecía el mismo que habíamos presenciado en los dos primeros cuartos. Nada más comenzar, ya vimos más velocidad de balón, más movimiento, más toque, y comenzaron a llegar los goles: precioso el 2-2, y mejor el 3-2 de cabeza, y así, gol tras gol, hasta llegar al 9-2, que maquilló un poco, un mal partido en líneas generales, pero que seguro que la enseñanza que va a aportar al equipo en el futuro, será muy positiva.
El próximo sábado, tenemos que ir a S'Horta, a retirar, con permiso, la sexta piedra en nuestro camino. La semana que viene volveré de nuevo aquí, para contaroslo.
1,2,3...SALLE! 1,2,3...SALLA!
dilluns, 31 d’octubre del 2011
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